Podemos prostituye la causa feminista

La violencia es siempre censurable, salvo en casos de legítima defensa. Nadie en su sano juicio lo pone en duda, sea cual sea el tipo. La violencia machista o de género es igual de despreciable que cualquier otra. La de una mujer contra un hombre, el abuso sexual de un niño, la violencia por cuestiones religiosas, raciales o ideológicas, la que se hace por dinero, por poder o por envidia, todas ellas merecen nuestro reproche y una condena proporcional al grado de violencia. Quiero pensar que estamos casi todos de acuerdo en eso. Las leyes deben proteger nuestra libertad de la violencia, y sobre todo a los más vulnerables. Tampoco creo que haya discrepancias ahí. Si no compartes esa opinión es preferible que no sigas leyendo.

Si estamos de acuerdo en esta premisa, podremos concluir que hacer una campaña publicitaria con el fin de concienciar a la sociedad contra la violencia es innecesario, porque ya somos conscientes, a no ser que vivamos en un ambiente de violencia creciente. Por tanto, hacer una campaña concreta sobre la violencia machista tendría sentido solamente si hubiera un aumento de la violencia de ese tipo y la sociedad no estuviera concienciada. No creo que sea el caso: es obvio que nadie está a favor de la violencia, de esa tampoco, y los datos no alumbran ninguna alarma. Las mujeres fallecidas por homicidios son aproximadamente las mismas desde 1980, alrededor de 100 al año. Aun suponiendo que todas fuesen causa de un hombre y por motivos machistas, no han cambiado en los últimos cuarenta años. No quiero decir que no sea triste y que debamos dejar de lamentarnos, pues un solo homicidio es ya demasiado, solamente subrayo el hecho de que no parece necesario concienciar aún más a la sociedad de lo despreciable de la violencia en ese ámbito. Podemos comparar las cifras con los suicidios, que eran unos 1500 en el año 1980 y unos 3500 al año en la actualidad. Son datos mucho más espeluznantes y con una progresión creciente que debiera llamar nuestra atención. Que no se me malinterprete, insisto: la violencia es despreciable, la violencia machista también, lo que cuestiono es la necesidad de hacer una campaña publicitaria para concienciar a la sociedad de algo tan obvio en lo que estamos todos de acuerdo, habiendo, como hay, otros asuntos más urgentes que reclaman atención.

Sin embargo, el Ministerio de Igualdad ha puesto en marcha una campaña institucional para la prevención de la violencia machista, dentro de un plan de contingencia ante la crisis del Covid-19. Por lo visto sospechan que ahora es más urgente que nunca, debido al confinamiento. La realidad parece otra: entre marzo y mayo de este año han fallecido 6 mujeres, 12 en el mismo periodo de 2019, 8 en 2018, 13 en 2017, 10 en 2016, etc. No obstante, ha puesto 1.875.500 EUR en la mesa de la agencia Mediasapiens para que lo difunda en los medios. La campaña lleva el lema de la imagen superior: #laviolenciamachistalaparamosunidas. Puesto que no encuentro otro motivo para hacerla, no puedo evitar ver una relación de márketing entre el diseño elegido y el partido político Unidas Podemos, que gobierna el Ministerio en cuestión. Los términos utilizados, el color, el mensaje y el “unidas” remiten al partido y a su ideología, lo cual constituye un uso ilegítimo de las instituciones y del dinero público para hacer campaña política. No censuro la nobleza del eslogan, sino el uso partidista de la campaña y del diseño. El asunto ha levantado ampollas en las redes, unos lamentándose de la desvergüenza de hacer propaganda política con un tema tan sensible y otros acusando a los denunciantes de fachas machistas o, en el mejor de los casos, de ver fantasmas donde no los hay. Lo de “fachas machistas” podemos obviarlo, porque nadie está a favor de la violencia machista, todo el mundo la condena, pero lo de los fantasmas me ha producido curiosidad. Aunque me resulta demasiado evidente la relación entre el diseño y Unidas Podemos, los defensores de tal cosa argumentan no hay ninguna relación, que el morado es el color de la lucha feminista por antonomasia, y que hay que ser muy demagogo para decir lo contrario. Confundido, he buscado en Google las imágenes de “feminism“, y estas son las primeras que aparecen:

Como no he encontrado ningún parecido al diseño de la campaña, he buscado también “feminism logo“, para ver si en realidad la imagen internacional del feminismo es como dice Podemos en su campaña. Estos son los primeros resultados que aparecen:

Decepcionado, he buscado también “gender violence”, que deben ser los términos más parecidos a “violencia machista” a nivel internacional, pensando que ahí encontraría las similitudes con el diseño del Ministerio. Pero esta ha sido mi sorpresa:

Podéis profundizar en la búsqueda vosotros mismos y observar que el morado en cuestión aparece en raras ocasiones, en una proporción que en todo caso no justifica que sea el color del feminismo por antonomasia. Si se busca con más ahínco, se da uno cuenta de que ese color aparece casi exclusivamente en España, asociado casi siempre a Unidas Podemos. El resto de los motivos del diseño, la palabra “unidas”, los términos elegidos, el fondo del mensaje, remiten exclusivamente al partido político, no se encuentran en otro ámbito.

En conclusión, por muy comprometido que esté uno con la causa feminista, por muy militante que uno sea de Podemos, por muy convencido que uno esté de que la violencia machista es una lacra que hay que erradicar… ¿acaso no es censurable que se utilice el dinero público y las instituciones de todos para hacer campaña política y propaganda de partido? Aun cuando la causa que se defiende sea justa y necesaria, ¿es legítimo utilizarla para tu provecho partidista cuando tienes la responsabilidad de gobernar para todos los ciudadanos? A mi juicio, los simpatizantes de Unidas Podemos deberían reflexionar si ese partido está defendiendo ideas nobles o erosionando el estado de derecho. Sé que muchos pensarán: “¡¿pero es que acaso las mujeres que mueren a manos de los hombres no existen?!” Pero esa no es la cuestión. El hueso de cereza está en darse cuenta de cómo un demagogo utiliza los sentimientos y las emociones de las personas nobles para medrar en el poder, corrompiendo las instituciones que garantizan nuestra libertad.

Por cierto, los 1.875.500 EUR de la campaña los ha cobrado Mediasapiens, una agencia condenada en 2018 por la CNMV a pagar 627.890 EUR de sanción porque junto a otras tienen “un grado de nocividad suficiente para ser constitutivos de una infracción calificable como un cártel tendente al reparto de mercado con incidencia en las condiciones en que se han ejecutado los contratos de las diferentes campañas,” según el fallo que no admite recurso. Solo he tenido que teclear el nombre de la empresa en Google para que empiece a salir basura. Que no me sorprenda es terrible.

Sufrido lector, que el PSOE y el PP hayan sido unos delincuentes detestables no es motivo para permitir ni justificar que Podemos también lo sea. Espero que tu corazón y tus ideas no te cieguen.

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