La tortura, para suscriptores

Como ya sabes, estimado lector, escribo libros, artículos en el periódico InformaValencia y una variedad de textos de diferente estilo y temática dentro de mi web. Siempre, y solamente, textos que crea que te pueden interesar y siempre, y no solamente, con voluntad de estilo literario.

Arranco ahora una sección literaria exclusivamente para suscriptores. En ella escribiré textos que no atino a clasificar, pero que puedo concluir que se apoyan en tres criterios: uno, la fidelidad a mi perspectiva personal, dos, la voluntad de estilo, y tres, la información original y única. Es decir, textos eminentemente literarios, con mi estilo y mi punto de vista, que aporten un conocimiento exclusivo sobre algún tema que no podrás encontrar en ningún otro lugar, fruto de una investigación y análisis genuinos.

Para vestir con elegancia este trabajo, he acordado una colaboración con el estudio creativo Emequia, que se encargará de poner imagen y símbolo a los textos para que luzcan con el mejor de los aspectos. La profundidad cultural y metafórica de sus ilustraciones considero que aportará a los textos un valor añadido que tú sabrás apreciar.

Este domingo publicaré el tercer texto de esta serie para suscriptores. Se titula La tortura que no te conté. Como ya sabes, en Edipo sin Esfinge escribí algunos pasajes donde las torturas ocupan el centro narrativo. A modo de catarsis, esos ejemplos pretenden ilustrar al lector, para comprender y evitar algunas tragedias. Aquellas líneas se apoyaban en suplicios bien documentados. Sin embargo, hubo una tortura que no mencioné, la desconocía. Quienes hablan de ella nos llevan a un terreno entre la realidad y la leyenda. He estado dos semanas dedicado exclusivamente a indagar las fuentes primarias y creo que puedo ofrecerte un texto digno y sugerente. Obligado me he visto a desempolvar mis toscas herramientas del latín para contrastar los textos originales de San Agustín y he llegado hasta los nueve libros de la Historia de Herodoto, que es donde empieza casi todo, para darte una perspectiva bien fundada. Emequia rematará con una acuarela, grotesca me temo, el resultado final. Espero que esté a la altura de tus expectativas y agradeceré tus comentarios al respecto.

Si todavía no estás suscrito, aquí te dejo el link de las suscripciones. Con tu apoyo podré mantener viva la ilusión de crear textos valiosos y sostener el trabajo literario que hay detrás. Esta serie para suscriptores es mi manera de darte las gracias. Con interés recibiré los comentarios que quieras hacerme y las sugerencias de temas que animen tu curiosidad. Escribo porque me gusta, porque lo necesito, pero lo hago, obviamente, para ti. Si tú no estás, de nada sirve.

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