La fábula de los impuestos

Ha llegado la hora de que seas consciente de la situación. Ya eres mayor de edad. Yo me haré cargo de todo, confía en mí. Tus padres y tus abuelos eran gente muy honrada y trabajadora. Siempre les he protegido, eran mis compañeros, como tú. Me comprometo a brindarte a ti también mi protección. No tendrás que preocuparte de nada, aquí estaré cuando haga falta, cuidando de tu bienestar. Sabes que siempre estoy del lado de los que más lo necesitan. Limpiaré las calles de basura, pondré policías para que estés seguro y te llevaré al médico si enfermas. Te garantizo un plato de comida y una cama donde dormir, en cualquier circunstancia, sobre todo si te pasara algo y no pudieras trabajar, Dios no lo quiera. Cuando seas mayor también, no temas, que yo velaré por ti y no te faltará dinero para tus cosas. De la educación de tus hijos también me ocuparé, les proporcionaré una formación de calidad, serán listos, ricos y felices en este mundo de progreso. Tú mantén la serenidad y confía. Habrá gente que te hable mal de mí, estoy acostumbrado. No les hagas caso, son malvados. Son fascistas y multimillonarios egoístas, desconfía de ellos.

A cambio de mi protección solo te pido algunas condiciones, no te costarán mucho esfuerzo. Tendrás que trabajar, todos tenemos que colaborar en esto. Necesitarás una licencia, según a lo que te quieras dedicar. Eso tiene un coste, será elevado, pero es solo una vez en la vida, no sufras, y con ello podrás labrarte un futuro de prosperidad. Yo me encargo de recoger el dinero y conseguirte la licencia, descuida. Cuando trabajes, me pagarás una pequeña cantidad todos los meses. Eso al principio. Luego será mayor, según sean tus ingresos, ya veremos. Tienes que guardar facturas de todo, para que yo pueda revisarlo. No lo olvides, no me gustaría darme cuenta un día de que me estás engañando. Si así fuera, Dios no lo quiera, te quitaré todo lo que tengas y te meteré en una celda en la que te sodomizarán hasta que desees no haber nacido. No es nada personal, son solo negocios. Tenemos que dar ejemplo.

Del dinero que ganes, que será mucho, deberás reservar el 21% para mí. Sí, sí, ya lo sé, pero ¿cómo crees que se pagan las carreteras? ¿Las vas a pagar tú? Pues eso. Pero tendrás ganancias, tranquilo. Eso es lo importante. No, de esas ganancias también me quedaré una parte. No sé por qué te pones así, si algún día tuvieras pérdidas no pasa nada, no me das nada y tan amigos. Pero si te va bien, que te irá fenomenal, tendrás que darme la mitad. Es un trato justo a cambio de tu protección.

Tu vida será maravillosa, harás un gran patrimonio y tendrás una familia feliz. Cada año revisaremos juntos las cuentas y me darás una parte, según lo bien que te vayan las cosas. Puede parecer excesivo, pero piensa que sin mi protección no podrías conseguir nada de eso. Por cierto, de todo lo que compres también me quedaré algo, no mucho, digamos un 21% por el momento. De algunas cosas superfluas, como la electricidad o la gasolina, será algo más. Ten en cuenta que tenemos que luchar contra los fascistas y los multimillonarios, y para que tengas luz en casa y el depósito lleno tengo que mover muchos hilos. Bueno, algunas cosas las podemos dejar más baratas, como el pan. Si quieres fijamos un precio máximo. Pan no te debe faltar.

Sí, ya te lo he dicho, cuando ya no puedas trabajar me encargo yo de todo. Ya lo decidiremos en su momento, ahora céntrate en trabajar y en cumplir con tus compromisos, que en el futuro tendrás una pensión, te lo garantizo. No sé decirte cuándo, ni cómo de grande, pero pan no te va a faltar. Piensa que tus hijos también trabajarán y cumplirán con sus obligaciones, con lo cual podrás gozar de protección hasta el último día de tu vida. Hospitales y medicinas también tendrás, obviamente. Ya sé que dicen que son cada vez peores, pero es mentira, tenemos la mejor sanidad del mundo. Vivirás muchos años y con buena salud.

No, cuando ya no estés volveremos a echar cuentas. Protegeré a tus hijos, eso sí, pero este trato es entre tú y yo. Si les quieres dejar algo en herencia tendrán que darme una parte. Para ellos será un regalo, no se tomarán a mal que un poco lo utilice para salvaguardar su protección.

No, eso ni se te ocurra. Si no fueras leal ya sabes que te espera una celda con unos señores muy desagradables que te penetrarán por sitios inimaginables. Sí, sí que es justo. Tengo a los jueces comprados y son ellos quienes administran justicia. No, la prensa no dirá nada, porque también la tengo comprada. Tampoco los jóvenes, porque estudiarán en nuestras escuelas, donde mi doctrina es la única que se inculca. Ay, ingenuo, las redes… A ver si te piensas que no sabemos lo que se dice en las redes y que nos faltan medios para taparle la boca a quien nos salga de los cojones. Ya se cuidarán todos de decir según que cosas. ¿Pero tú de quién crees que son las redes? ¿Te piensas que vamos a dejar que unos niñatos se pongan ahí a decir barbaridades, discursos de odio, bulos y mierdas por el estilo sin que hagamos nada? Atiende, hijo, este estado de protección cuesta mucho de mantener. Sabes que te aprecio, pero no no voy a dejar que nadie venga a desmontarlo con idioteces.

Claro que puedes marcharte. Pero mira, te difamaré y no podrás dedicarte a nada. Piénsatelo dos veces, tendrás que esconderte muy bien, tengo amigos fuera de aquí que podrían perseguirte toda la vida, que disfrutarían arrancándote los ojos y metiéndoselos por el culo a la puta que te parió. Perdóname… no queremos que eso pase, tu madre es una buena persona y no lo merece. Es que con esa imaginación que tienes consigues que me ponga nervioso y diga cosas que no debo.

Así me gusta. Tú tranquilo, confía en mí, no tengas miedo. Sabes que en el fondo te quiero y me preocupo por ti. Tenemos que estar unidos en esto para luchar contra los fascistas y los multimillonarios, que son quienes impiden que las personas decentes como tú no vivan mejor.

Pues no lo sé, ¿qué pregunta es esa? Si viene un terremoto, un tsunami, una gran inundación, o… yo que sé, una pandemia… pues te jodes. Pero confía en mí, esos retos los afrontaremos juntos y saldremos más fuertes.

Por supuesto, pase lo que pase, me sigues pagando igual.

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3 comentarios en “La fábula de los impuestos

  1. Excelente complemento del texto sobre la solidaridad que compartirte el otro día, saludos!!

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    1. Gracias. Aún tenía guardado en el crisol un poco más de inspiración.

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