Mis textos censurados

«Bien hace quien su crítica modera;

pero usarla conviene más severa

contra censura injusta y ofensiva,

cuando no hablar con sincero denuedo

poca razón arguye, o mucho miedo.»

Tomás de Iriarte – Fábulas, 1782.

Desde marzo de 2020 he escrito veinte textos en relación al coronavirus, la pandemia, las restricciones, etc. Los primeros tuvieron miles de lecturas en esta web y miles de usuarios pudieron leerlos desde las redes sociales. Durante meses fueron interesantes para mucha gente. Sin embargo, desde finales de 2020, los mismos textos dejaron de tener visitas de repente. Durante todo el 2021, lo que he escrito al respecto es lo que menos visitas tiene, sobre todo en las redes sociales. Sospechosamente pocas. El tema, sin embargo, sigue suscitando interés en otros medios, y mi estilo literario no ha empeorado mucho. Los hay que escriben vanuca para no ser censurados, se refieren con eufemismos al «problema actual,» a la pandemia la llaman apocalipsis y a la enfermedad, la peste bubónica. Yo me resisto a dejar de escribir con propiedad. Sin embargo, no consigo entender por qué no se puede escribir en libertad sin hacer daño a nadie, sobre todo cuando se hace desde la opinión personal, ofreciendo ideas tranquilas y apoyando las palabras en documentación fiable y justificaciones razonables. Al menos es lo que yo hago, sin intereses políticos, invitando al lector la reflexión.

Después de tanto disentir sobre todo lo relacionado con el coronavirus, sigo en la casilla de salida, perplejo, asombrado de que la mayoría no haya entendido nada y persevere en un estado de pánico y desequilibrio irracional. Es más, el tema les ha servido para enemistarse con otras personas y extremar posturas radicales que, en asuntos tan grises como este, denotan una gran ingenuidad, cuando no estupidez. Hay personas con tres dosis de vacunas puestas, que utilizan mascarillas rigurosamente en toda circunstancia, que evitan el contacto humano y que se han infectado hasta tres veces ya. Hay otros, en cambio, que por imprudencia, aburrimiento o principios, andan por la vida en pelotas y sin hacer caso de nada, y todavía no se han contagiado, por más que se esfuercen en avecindar la lengua a los desconocidos. Hay mil casos absurdos que hacen dudar de casi todas las certezas que proclaman «los expertos.» La más obvia, tal vez, es la de ese matrimonio que todos conocemos que tiene la ceremonia vacunal al día, temeroso de Dios, y que curiosamente uno se contagia y enferma, y el otro no, ni síntomas, ni anticuerpos, ni positivo, nada, como si estuviera mágicamente protegido, aunque se acueste todos los días con su pareja infectada sin tomar ninguna precaución. Y, a su lado, venga tos, venga mocos, venga fiebre… pero nada, invulnerable. «Los expertos» sabrán retorcer una razón de este inexplicable fenómeno, pero en definitiva nos pone delante de la nariz el tema que nadie quiere abordar: el contagio de las infecciones víricas depende, fundamentalmente, de la salud de tu sistema inmunológico, la cual, a su vez, depende principalmente de que uno esté bien y feliz, es decir, sin estrés, sin miedo, sin cansancio, sin preocupaciones, sin prisa, sin carencias alimenticias, y con amor. Seguro que me dejo alguna, pero nos entendemos. Las vacunas, las mascarillas, los confinamientos, el no poder fumar en una terraza… eso está en un segundo plano. No se trata de negar el efecto obvio de la profilaxis, pero es que… lo único que evita que nos mate cualquier bicho no es una mascarilla, ni una vacuna, sino un sistema inmune sano, que no se arredra ante el primer virus que aparece por la esquina. Porque hay tantos virus, tantos, que si no fuera así no podríamos salir de una burbuja.

Y mientras la gente, atemorizada, sigue en el paroxismo y no quiere ver lo obvio, los políticos no pierden ocasión de eliminar libertades civiles. Se evita el control parlamentario del gobierno, se prohíben algunos desplazamientos, se obliga a determinados hábitos, se cierran comercios, se viola la constitución, se retuercen leyes, se entregan pasaportes de buen ciudadano, se impide trabajar y ganarse el pan, se censuran opiniones… El miedo popular siempre fue un aliado de los tiranos, y ante la menor ocasión, lo aprovechan. Y la libertad perdida un día cuesta mucho tiempo de recuperar. Lo peor es que mucha gente disculpa el atropello de los políticos porque les han votado, haciéndose fuertes en la trinchera de la ideología, sin reflexionar lo mínimo para darse cuenta de que les están engañando. Como si esto tratase de izquierdas y derechas, de fascistas o de comunistas. No, se trata de unos aprendices de tiranos procurando atornillarse a la silla a fuerza de reprimir libertades, tanto los españoles como los del resto del mundo, así los rojos como los azules.

En fin, sufrido lector, si llegas a leer esto verás a continuación la lista de mis textos censurados. Si crees que puede interesarle a alguien, tendrás que ser tú quien lo difunda compartiéndolo, a mí no se me permite. Es una censura moderna: me dejan escribirlo en esta web, solo faltaría, pero de alguna manera consiguen que no llegue a mis seguidores en redes sociales, ni siquiera a mis suscriptores de este sitio. Lo raro es que hayas llegado hasta aquí. Acompaño cada título con una cita interior, para ilustrar el contenido brevemente. Viéndolas ahora con perspectiva, algunas citas me resultan graciosamente premonitorias. Disfrútalas.

10 marzo 2020. Ventajas del coronavirus. «El virus en sí mismo es poca cosa para mellar nuestra salud pública, en términos generales y estadísticos, pero el miedo va a causar un número de víctimas incalculable.»

15 marzo 2020. Estado de alarma. «Al abrigo del gobierno progresista, socialista y feminista, apoyado por los comunistas y los nacionalistas de toda índole, abordar este estado de alarma es una bendición. Ahora veremos a una sociedad unida reaccionar de forma cohesionada para afrontar la crisis en todo el territorio nacional. Es un alivio que no esté Ciudadanos o el PP en este asunto, por no hablar de Vox, que podrían aprovechar la coyuntura para cometer cualquier atropello con nuestras libertades. Las palabras y el pesar de nuestro Presidente Sánchez, sin embargo, son dignas de toda confianza.»

17 marzo 2020. Lo que nadie se atreve a decir del virus. «Alguien debería decir, para tranquilizar a la gente, que casi todo el mundo se infecta de algún coronavirus, antes o después. Repito, casi todo el mundo. No puede ser de otra manera, llevan más de cincomil años infectando personas, y no es un decir. Si no morimos es porque la naturaleza ha dispuesto un sistema inmunológico que acaba con las infecciones en general. No hay mejor remedio que ser fuerte y tener buen humor.»

26 marzo 2020. Sánchez podría ir a la cárcel 3 años por el coronavirus. «La cuestión estriba, por tanto, en confirmar cuatro aspectos: si había riesgo, si el Gobierno lo sabía de antemano, si hizo lo que debía y si hubo consecuencias lesivas.»

29 marzo 2020. El Gobierno manipula las estadísticas del virus. ««Se consideran muertos por coronavirus todos aquellos que han dado positivo en el test, aunque finalmente hayan fallecido por otras patologías». El dato así en frío da risa, pero en medio del pánico y el estado de alarma es casi un crimen.»

12 abril 2020. Contaremos los muertos por millones. «Me preocupa porque son muchísimas, serán demasiadas, que solo habrán visto el coronavirus en las noticias, pero que no vivirán para contarlo. Y me da miedo porque reconozco que los motivos están más cerca de la negligencia política que del virus, un miedo que me angustia cuando pienso que junto a la negligencia se abraza el interés vil del gobernante.»

14 abril 2020. ¿Camina España hacia el comunismo? «Su intención es concentrar un poder totalitario, como otorgaría un estado de excepción, que es lo que preferiría haber decretado si hubiera podido. Cabe recordar que el estado de alarma tiene una duración máxima de quince días, aunque eso al Gobierno le trae sin cuidado, no hay ninguna justicia, Parlamento ni gaita que pueda pararle los pies.»

31 mayo 2020. Podemos prostituye la causa feminista. «El Ministerio de Igualdad ha puesto en marcha una campaña institucional para la prevención de la violencia machista, dentro de un plan de contingencia ante la crisis del Covid-19. Por lo visto sospechan que ahora es más urgente que nunca, debido al confinamiento. La realidad parece otra: entre marzo y mayo de este año han fallecido 6 mujeres, 12 en el mismo periodo de 2019, 8 en 2018, 13 en 2017, 10 en 2016, etc. No obstante, ha puesto 1.875.500 EUR en la mesa de la agencia Mediasapiens para que lo difunda en los medios.»

28 mayo 2020. ¿Por qué cierra Nissan? «Ada Colau y su equipo de alcaldía exigían hace unos días un plan para evitar que la industria del automóvil se reactivara tras el coronavirus. Reconozco que me cuesta entender los fundamentos de tal iniciativa, pero es evidente que ocurrencias como esas ponen a los empresarios ante decisiones difíciles.»

30 junio 2020. Los besos y el coronavirus. «He estado resfriado muchas veces, y mis mocos no fueron nunca un obstáculo para ti. Tampoco fue la gripe, con su fiebre y sus temblores, óbice lo bastante grande como para que no me besaras.»

7 agosto 2020. ¿Volverán a confinarnos? «la limitación de la movilidad por el territorio y el tráfico aéreo han tenido poca relevancia, aquello de no poder cambiar de residencia o salir de paseo ha sido simplemente un abuso intolerable contra los ciudadanos que de poco ha servido para frenar la pandemia.»

22 agosto 2020. El cierre de los prostíbulos. «¿Algún ingenuo piensa que con el cierre de los prostíbulos se va a conseguir contener el virus? Esa medida absurda solo conseguirá desplazar a las prostitutas que los frecuentan a una clandestinidad mayor, con menos seguridad y en condiciones más penosas.»

12 octubre 2020. Camilo, José y Andorra. «se llamaba como yo, Camilo José María Manuel Juan Ramón Francisco Javier de Jerónimo, aunque no exactamente, y no podía llamarse de otra manera, porque su padre era Camilo y su madre Camila, y llamar de otra forma a la criatura habría sido poco menos que un disparate, también Cela y Trulock, que es herencia de españoles, ingleses, italianos y hasta de los belgas de Lafayette.»

29 octubre 2020. Suspensión transitoria democrática. «A Pedro Sánchez se le ocurrió decir que [el toque de queda] era un término anticuado y que recordaba precisamente a eso, a la dictadura y a la represión, y que sería mejor llamarlo ‘restricción de la movilidad nocturna’, para lo cual instaba a ciudadanos y a los medios a divulgarlo y ponerlo en solfa.»

27 enero 2021. La fábula de los impuestos. «Pues no lo sé, ¿qué pregunta es esa? Si viene un terremoto, un tsunami, una gran inundación, o… yo que sé, una pandemia… pues te jodes. Pero confía en mí, esos retos los afrontaremos juntos y saldremos más fuertes.»

31 enero 2021. Mascarillas contra la salud pública. «Pídele a un médico que te prescriba usar mascarilla para correr por el parque, a ti que estás sano, que lo ponga en un papel, con su número de colegiado y su firma. Verás qué cara pone.»

3 abril 2021. La dimisión de Marlaska. «Es de sobra conocido que sobre las manifestaciones del 8M de 2020 se escampa una sombra de irresponsabilidad. Se sospecha que algunos miembros del Gobierno ocultasen la gravedad del coronavirus para permitir las manifestaciones, que en cierto modo son el torreón de su propaganda ideológica»

4 abril 2021. La normalidad. «El último informe anual sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado de USA denuncia múltiples informes de ataques del Gobierno español sobre periodistas y medios concretos, señalando a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, subrayando la gravedad de los ataques por la responsabilidad del cargo que ocupan.»

14 noviembre 2021. Las secuelas mentales del Covid. «Ahora es necesario evaluar sin pasión la imprudencia de algunas decisiones políticas que se tomaron. No ya para destruir gobiernos y castigar a sus partidos, sino para entender el peligro que supone ceder nuestra responsabilidad a los políticos y confiar en que sus intereses son los mismos que los nuestros.»

24 noviembre 2021. Vacuna obligatoria. «Imagina que no se requiere ninguna prescripción médica para administrarlo, más bien al contrario: sin anamnesis, sin patología, sin diagnóstico, se impone legalmente el tratamiento. Imagina que se aprueban leyes para apartar de la sociedad a quienes prefieran no someterse al tratamiento, mediante internamientos forzosos y arrestos domiciliarios. Imagina que la mayoría de la sociedad estigmatiza a esas personas retirándoles el saludo, el trabajo, la amistad, la asistencia, el abrazo. Imagínalo… Ahora, abre los ojos.»

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