Las preguntas detrás del voto erróneo

«… Necio, ¿no miras

que es vana tu pretensión?

¿Por qué ha de cuidar de ti

quien de sí se descuidó?«

Calderón – El gran teatro del mundo, 1655.
Casero, diputado por error

Quedan preguntas que cabe hacerse, debajo del piélago de la ciénaga, en el lodo donde las salamandras y culebras ponen los huevos. Y no las veo en los medios. Recapitulemos el asunto del voto erróneo y pongamos esas preguntas en orden para hacer una reflexión necesaria.

Esta semana se votaba en el Congreso la reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz, el documento más relevante de su ministerio, y quizá de todo el Gobierno. De su aprobación dependían los fondos europeos, mucha tela para trajes. La dirección del PSOE negoció con la dirección de UPN los dos votos de sus diputados, pero votaron en contra. Un caso de corrupción, confesado por Lastra, que no ha trascendido lo suficiente. Es posible que el PP hiciera lo mismo, con mejor tino, o que los diputados votaran lo que tenían en la cabeza, habida cuenta de que han estado en contra del Gobierno desde las elecciones. La navaja de Ockham sugiere la posibilidad más simple: los diputados de UPN son contrarios a las ideas del Gobierno desde el principio, al PP le vienen bien los fondos europeos, la reforma laboral es muy sutil reparo de la ley de Rajoy, si los votos de UPN iban a favor nadie podría acusar al PP de no oponerse y además podrían utilizar la corrupción del PSOE con UPN. Es decir, probablemente el PP no compró los votos, aunque cabría esclarecerlo, por salud. Sin embargo, contra pronóstico, el diputado del PP Alberto Casero emitió su voto a favor, y la reforma va adelante.

Es muy atractiva la posibilidad de conspiración: el PP sabe de los negocios sucios del PSOE y duda del voto de UPN; se elige a un diputado del PP de la más íntima confianza de Egea para emitir un voto a favor «por error»; se hace el paripé en la puerta del Congreso y se echa adelante una reforma que al PP no le viene nada mal, por lo que hemos dicho antes. Sin embargo, la navaja de Ockham nos disuade de pensar eso. Para que así fuera, el PP tendría que haber convencido a la Presidenta del Congreso para que no dejara a Casero cambiar su voto cuando intentó hacerlo presencialmente unos minutos después de la votación; tendría que haber convencido a los letrados del Congreso para que posteriormente ratificaran el voto erróneo, como así han hecho calificándolo de «válido e irrevocable»; tendrían que haber convencido al Tribunal Constitucional para que no resuelvan el caso hasta que esa reforma haya sido reemplazada por otra; tendrían que saber que las negociaciones corruptas del PSOE con UPN no iban a salir bien. Tal conspiración implicaría que PSOE y PP hicieron un trabajo asombrosamente complejo, de cortinas de humo sobre cortinas de humo: negocian con UPN solo para aparentar, Lastra confiesa la corrupción del PSOE solo para aparentar, untan a letrados del congreso y magistrados del Constitucional, montan un teatro en la puerta del Congreso para remediar el voto erróneo… Y todo con el fin único de que parezca que el PP estaba en contra, pero estaba a favor. Habría sido mucho más fácil votar por error y no hacer nada para enmendarlo hasta un día o dos después, alegando la indisposición de Casero por enfermedad. La conspiración necesita de un tejido neuronal muy inteligente y maquiavélico, pero no nos engañemos, hablamos de Casero, Egea, Lastra, Casado, Sánchez, Batet y gente de ese nivel intelectual. Lo más probable es que se equivocara, aunque fuese varias veces y confirmase el error.

Sea como fuere, quedan algunas preguntas por hacerse, muy necesarias.

¿Debería dimitir Casero? Dando por buena la democracia parlamentaria, a Casero lo eligieron para defender en el Congreso a sus votantes, que muy probablemente estarán en contra de la reforma. Si no es capaz de votar lo que sus electores desean, ni lo que desea el PP, ni lo que desea él mismo, y se equivoca reiteradamente, es inútil para el cargo. La otra opción es que sea corrupto, que nos lleva a la misma conclusión. Cabe señalar que no es el único que se equivoca, los errores en las votaciones son muy frecuentes, Pablo Iglesias se equivocó ocho veces en votaciones, por poner un ejemplo.

¿Son inútiles los políticos en su mayoría? Habida cuenta de que se equivocan con frecuencia en las votaciones y le dan al botón que no es, tanto desde casa como en el escaño, demuestran mucha relajación en sus competencias, una desatención inadmisible de sus responsabilidades y una torpeza inaudita. En ningún trabajo se nos permite equivocarnos en asuntos relevantes con reiteración, y menos por descuidos y negligencia personal.

¿Será tan complejo el sistema de votación para que se equivoquen? Pues tampoco se descarta que no sea ergonómico para esas mentes tan limitadas. Conociendo la complejidad de los programas informáticos de la Administración, lo más probable es que para votar 28 cosas, que son las que se votaban esta semana, con sus confirmaciones y validaciones, y habida cuenta de lo enrevesado del lenguaje burocrático, puede que no sea tan obvio votar lo que quieres votar y no equivocarte nunca, y más si haces ese trabajo todos los días, miles de votaciones, y más aún si eres tonto.

¿Es honesto el comportamiento de Batet? Obviamente, las votaciones hay que respetarlas y no se pueden estar cambiando cada dos por tres por cualquier motivo. No sería serio, daría un trabajo enorme, sería ineficiente, recordemos que son miles de votaciones, y posiblemente se utilizara ese mecanismo con doblez para retrasar y complicar las cosas con mala fe. Además, el reglamento y el hábito dicen que así está bien, si no entramos en matices y discusiones bizantinas de procedimiento. Ahora bien, si un diputado se presenta apenas unos minutos después para descubrir que ha errado en la votación, no parece muy honesto no dejarle entrar en el Congreso, no reunir a la Mesa para escucharle y valorar sus razones, tomar una decisión drástica interesada y no tener en cuenta que el asunto que se dirime es muy relevante. Los reglamentos y los protocolos están para ordenar el trabajo, de forma que el resultado sea el más satisfactorio y eficiente, pero cabe en todo caso la flexibilidad, atendiendo a circunstancias excepcionales, cuando el resultado de aplicarlos rígidamente no será satisfactorio, ni eficiente, ni siquiera justo y de acuerdo al deseo de los votantes. No olvidemos que lo que se pretende es hacer evidente la voluntad de los ciudadanos en el Congreso, mediante el voto de los diputados, y que la Mesa y la Presidencia están para velar por ello. No parece que en este caso, que insisto es muy relevante, hayan conseguido que la voluntad de los ciudadanos esté representada en esa votación.

Batet, Presidenta del Congreso

Y esta quizá sea la pregunta más interesante, ¿debería aceptar el Gobierno el resultado de la votación? Yo no veo la manera. Dando por buena la democracia, la salud de la institución del Congreso enferma con espectáculos como ese, y es el corazón y el cerebro del Estado. No veo cómo se puede aprobar una ley a sabiendas de que no tiene los apoyos suficientes, sin importar cuáles fueron los errores, convencidos de que los votantes, a través de los diputados, no quieren aprobarla. Cualquier otra pregunta carece de relevancia al lado de esta, con independencia de qué se estuviera votando, quién se equivocó, quién salió beneficiado y otras cuestiones de procedimiento. El Gobierno no debería, por higiene, ejecutar una ley que sabe que no está avalada por los ciudadanos. El daño que se hace a las instituciones es inmenso e irreparable. Costaría nada repetir la votación por circunstancias excepcionales, y hacerlo con todo el rigor legal sin que nadie pudiera reprocharlo. Sería un ejercicio de decencia que tornaría el escándalo en fortaleza.

Me resulta lamentable que no vaya a ser así, y observar cómo poco a poco se va destruyendo el sistema de convivencia que tenemos. Y lo más triste es que presumo que cualquier otro Gobierno haría lo mismo. Me queda la amargura de ver que los políticos están ya muy lejos de los ciudadanos, sin ética, desaprensivos, afanados solamente en vivir y enriquecerse a nuestra costa, con los disfraces puestos y el texto aprendido para interpretar su papel de teatro, en un corral de comedias, marionetas de Calderón.

*

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close