
El pasado dĂa 21 se registrĂł en el Congreso una nueva proposiciĂłn de Ley sobre la igualdad de trato y la no discriminaciĂłn. CabrĂa pensar con inocencia que el fin es noble y que el promotor es bueno. O tambiĂ©n que las ansias por regular de los polĂticos están más allá de las necesidades de la sociedad. De hecho, el texto cita la ConstituciĂłn del 78 y los Derechos Humanos del 48, junto a los logros de un sinfĂn de referencias internacionales con unánime consenso a este respecto. Tanto es asĂ que la propuesta confiesa que la regulaciĂłn y la jurisprudencia sobre la igualdad son amplias y suficientes, pero que la ley es «más ambiciosa.» El asunto ha pasado de puntillas por la prensa, pero deberĂa preocuparnos, vamos a ver por quĂ©.
Detrás de ese tĂtulo tan amable, la propuesta no pretende legislar sobre igualdad, en el sentido más noble del derecho, porque es obvio que la discriminaciĂłn no se permite. Sin embargo, se escuda en que existen nuevas formas de discriminaciĂłn y en la necesidad de regularlas. Conviene recordar lo que dice la ConstituciĂłn (Art. 14) para ver que no es verdad: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminaciĂłn alguna por razĂłn de nacimiento, raza, sexo, religiĂłn, opiniĂłn o cualquier otra condiciĂłn o circunstancia personal o social.» El subrayado es mĂo. «Cualquier otra» significa, aproximadamente, cualquier otra, no hay que ser un gran exĂ©geta del derecho para observarlo.
AsĂ pues, aunque la ley no parece necesaria, dice que pretende garantizar el cumplimiento de las normas, lo cual no es tarea del legislador. Sin entrar en el fondo, algunos detalles asustan: «protecciĂłn real y efectiva de las vĂctimas,» «establecer nuevas garantĂas,» «garantizar y promover el derecho a la igualdad,» «sensibilizaciĂłn y visibilizaciĂłn pĂşblica,» «repercusiĂłn social y polĂtica…» Insisto, observar el cumplimiento de una ley no es tarea del legislador, y hacer polĂtica tampoco. El texto quiere establecer «una serie de procedimientos cuya efectividad permiten la tutela y reparaciĂłn en toda su integridad de este derecho.» Se refiere al derecho a la igualdad, como si fuera algo que nos dan, no una libertad inherente a todos los humanos, algo que nos prestan y deben tutelar y reparar si se estropea. «Prevenir y erradicar,» «garantizar los que ya existen.» Las leyes no previenen, no erradican, no garantizan, simplemente cristalizan la jurisprudencia respecto de la lesiĂłn de una libertad. Si no hubiera nada oscuro detrás de todo eso, podrĂa parecer un mero detalle tĂ©cnico, pero no lo es: la separaciĂłn de poderes es una garantĂa de libertad que previene de la corrupciĂłn y de la tiranĂa. El diputado legislador, el ministro ejecutivo, las fuerzas de seguridad y el instructor judicial no deben estar a las Ăłrdenes del poder polĂtico, sino ser independientes, y delimitar escrupulosamente sus competencias. Sin embargo, hay una intenciĂłn detrás mucho más sucia.
La ley define aspectos asombrosos que deberĂan poner en pie de guerra a cualquier persona honrada. Lo hace bajo un velo de ternura maternal que puede despistar a las personas de buen corazĂłn, pero que no deberĂa nublarnos la razĂłn con emociones. Por ejemplo, define no solo un ámbito objetivo de aplicaciĂłn, sino tambiĂ©n uno subjetivo. La ley, todos lo sabemos, solo puede juzgar hechos objetivos, no otra cosa. Define la «discriminaciĂłn indirecta,» tambiĂ©n punible, cuando una acciĂłn neutra pueda ocasionar una desventaja particular. Es decir, que si tomas una decisiĂłn neutra, no discriminatoria, que subjetivamente alguien considere que puede ocasionar, solo hipotĂ©ticamente, una desventaja para otra persona, estás cometiendo un delito. Por esa herida sangra nuestra libertad.
Otro ejemplo, tambiĂ©n se pena la «discriminaciĂłn por error,» es decir, la que se funda en una apreciaciĂłn incorrecta. Entiendo que se puede meter la pata de forma vergonzosa, como cuando felicitas a una chica por su embarazo y resulta que no está embarazada, pero de ahĂ a tomarte por delincuente… si alguien pudiera sufrir una desventaja… hipotĂ©ticamente… segĂşn una valoraciĂłn subjetiva… Y la cosa puede ser peor si se trata de una «discriminaciĂłn mĂşltiple,» o una «discriminaciĂłn interseccional,» cosa que debe ser abominable para quien lo entienda, o incluso una «discriminaciĂłn interseccional mĂşltiple,» que será la repera, el Sauron de las discriminaciones. Deja sin amparo, curiosamente, la discriminaciĂłn interseccional mĂşltiple inversa en derivadas parciales, que es la peor de todas. PerdĂłname la broma, querido lector, pero es que si no aligero el tono de las letras la bilis se me sube a las meninges y me convierto en un cascarrabias lenguaraz y malhablado.
Sin embargo, la ley sĂ recoge las medidas de acciĂłn positiva, es decir, discriminaciones positivas contrarias al criterio de igualdad general, pero que se permiten si su intenciĂłn es reducir las discriminaciones que polĂticamente no gustan a la ley. Por ejemplo, puedes discriminar a un varĂłn para que una mujer, en un ámbito subjetivo e hipotĂ©ticamente, no pueda sentir ninguna desventaja particular. Lo traduzco al castellano cervantino para que lo puedas leer, porque el escombro burocrático que llena las páginas del texto es insufrible. Mujer, sĂ© que te sentirás ofendida al leerlo, pero no sufras: aunque los polĂticos, en especial los redactores de esta propuesta, piensen que eres menos que los hombres, que te puedes sentir en desventaja, que necesitas ayuda y protecciĂłn… las personas normales sabemos que no es asĂ, que eres fuerte como el que más, que tus capacidades son Ăşnicas y maravillosas y que tu dignidad está por encima de todos ellos. La igualdad de trato ya la tienes, la has conseguido tĂş sola, por tus mĂ©ritos, los polĂticos no te la han regalado y tampoco te la pueden quitar.
Y si la cosa terminase aquĂ podrĂamos estar tranquilos, serĂa poco más que ensuciar las instituciones, pervertir la separaciĂłn de poderes, hacer un poco de propaganda ideolĂłgica para ganar votos y mostrarse como los Ăşnicos seres benditos que se preocupan por los problemas reales que afectan a la desigualdad de trato y a la discriminaciĂłn, como si España fuese Arabia SaudĂ, y no España. Pero no termina aquĂ, sino que aquĂ empieza lo realmente peligroso. Una vez establecidas las definiciones de los delitos, los cimientos en los que edificar la tiranĂa, solo falta establecer los mecanismos judiciales para condenar a quien moleste. Por esa herida sangra nuestra libertad, y es una arteria mayor. Veamos la fĂłrmula que propone.
Sobre la carga de la prueba, «corresponderá a la parte demandada […] la aportaciĂłn de una justificaciĂłn objetiva y razonable, suficientemente probada.» Recuerda lo del ámbito subjetivo, la razĂłn hipotĂ©tica, la discriminaciĂłn indirecta o por error… SĂ, va a ser muy difĂcil demostrar de forma objetiva y razonable y suficientemente probada que no eres culpable de haber tomado una decisiĂłn neutra, quizá incluso sin darte cuenta, que hipotĂ©ticamente pudiera causar una desventaja en un ámbito subjetivo para alguien. Si no lo demuestras se acredita la discriminaciĂłn, y, en tal caso, «se presumirá la existencia de daño moral.» Llegados a este punto, te corresponde una sanciĂłn de hasta 500.000 EUR y, si lo tienes, el «cierre del establecimiento» y el «cese de la actividad.» Te dejo un punto y aparte para que te lo tragues si eres capaz.
Cabe preguntarse a quiĂ©n van dirigidas estas sanciones. Lo primero que nos viene a la cabeza es un machista racista fascista turbocapitalista de Vox que discrimina a las mujeres, a los negros, a los pobres, a los ateos y a los de izquierdas. Pero… hay un apartado breve que no debiera pasar desapercibido. Sobre los medios e internet, la ley se propone combatir los contenidos. SĂ, combatir palabras, ideas y pensamientos. Pretenden llegar a acuerdos con empresas de internet para la «prevenciĂłn y eliminaciĂłn de contenidos.» Y por si fuera poco, la ley permite, de forma cautelar y sin juicio previo, el cese «inmediato y definitivo» de la difusiĂłn de contenidos que se consideren discriminatorios. Ya no solo es que si no puedes demostrar lo indemostrable te van a condenar, sino que si dices algo que no les gusta te taparán la boca, de inmediato y para siempre.
Uno podrĂa pensar que no lo conseguirán, pues para ello deberĂan manipular a jueces, fiscales y policĂas. Pero eso tambiĂ©n se recoge en la ley. Se crearán secciones especializadas en delitos de odio y discriminaciĂłn, es decir que te perseguirán personas que cobran solo por eso. Las administraciones pĂşblicas podrán instar a la FiscalĂa a perseguir los delitos. SĂ, no solo de oficio, sino que a peticiĂłn del Gobierno tambiĂ©n te buscarán. Los Fiscales recibirán formaciĂłn obligatoria sobre discriminaciĂłn, asĂ como los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y la Carrera Judicial. Las directrices sobre discriminaciĂłn las marcará la Fiscal General. AsĂ lo dice en la ley, no se esconden. Y… Âżde quiĂ©n depende la FiscalĂa? Pues eso.
Y para redondear la ley, el dinero, siempre el dinero. Las administraciones pĂşblicas… bla, bla… subvenciones… bla, bla… determinarán… bla, bla… La recaudaciĂłn de las sanciones irá destinada a promover la no discriminaciĂłn, a travĂ©s de las organizaciones adecuadas. Se creará un comisionado para promover la igualdad, uno bien grande, pues despliegan siete páginas de funciones y consideraciones para justificar el gasto. En resumen, en tĂ©rminos de moda, se crearán pesebres y chiringuitos para parar un tren, ahora que hay dinero de sobra.
AsĂ pues, querido y paciente lector, se abre aquĂ una herida que yugulará tu libertad de forma irreversible. Paralelamente aparecerán más leyes como esta sancionando otros delitos bajo el mismo velo de bondad, delitos de opiniĂłn y de conducta a fin de cuentas, que llamarán de odio, de maldad, de insolidaridad, de inmoralidad, de antipatriotismo o de lo que se les ocurra, son hábiles con el lenguaje. No en vano, esta que no versa sobre la igualdad se llama ley sobre la igualdad. Si dices cualquier cosa inapropiada serás silenciado, cautelar e inmediatamente. Te perseguirán personas adoctrinadas que cobran por ello. Serás condenado si no demuestras lo imposible. Te quitarán todo lo que tienes. En definitiva, no quedará nadie que se oponga. Es el camino de la tiranĂa.
El Estado no es tu amigo ni tu protector. Lo es tu familia y tus seres queridos, esos que no te permiten ver por razones sanitarias. No se confĂa en el Estado, podrĂa tener buenas intenciones si estuviera gobernado por personas honestas, pero hay que vigilarlo para que no abuse de su poder y se adueñe de nosotros, hoy y siempre. PiĂ©nsalo bien y haz lo que consideres. Al menos, si no estás de acuerdo con las leyes que proponen, podrĂas difundir tu descontento para que el polĂtico sepa que no somos todos idiotas.
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AquĂ te dejo la proposiciĂłn de ley completa, para que puedas cotejar lo dicho y no te fĂes de mĂ:
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5 thoughts on “La nueva ley de igualdad”